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49 PUÑALADAS POR $30.000: LA HISTORIA DETRÁS DEL ASESINATO DE LUCIANA BENTANCUR

Fiscalía publicó el pedido de formalización de los imputados donde se conocen más datos del trágico homicidio.

La Fiscalía formalizó el pasado viernes a tres personas que participaron en el crimen de la odontóloga Luciana Bentancur. Era una mujer de 35 años que vivía en Castellanos, en el departamento de Canelones, y fue hallada muerta en su casa con 27 puñaladas a principios de setiembre del año 2019. Por este caso ya había imputada una persona por ser coautor del crimen.

La investigación de su muerte fue extensa y tuvo varias etapas, pero, a raíz de la investigación, se logró detener en un primer momento al coautor del hecho, quien aseguró que la asesinaron para robarle $ 30.000, según señala el pedido de formalización de la fiscal.

En las últimas horas del viernes, Fiscalía imputó a dos hombres por un delito de homicidio muy especialmente agravado, uno en calidad de autor y el otro en calidad de cómplice. Sin embargo, a los tres se le otorgó 180 días de prisión preventiva como medida cautelar mientras continúa la investigación.

Este lunes, Fiscalía publicó el pedido de formalización, donde se pueden obtener algunos detalles más profundos de este cruel homicidio. El pedido de formalización detalla que Luciana estaba sola en su casa ya que su hijo de tres años se encontraba durmiendo en casa de su expareja en la ciudad de San Bautista. Estuvo con sus padres hasta las 20:30 y luego se dirigió a su domicilio.

Esa noche Luciana regresaba desde Montevideo (estaba realizando un curso de su profesión) hacia su casa y envió un mensaje a su expareja cerca de las 19 horas para preguntarle por cómo estaba su hijo. El hombre contestó sobre las 21:57, pero no obtuvo respuesta.

Según la investigación de Fiscalía, se establece que entre las 20:30 y las 21:30 Luciana fue asesinada tras 49 puñaladas realizadas con un “arma blanca corto punzante” en el pecho, manos, antebrazo y espalda. Además, dos de los imputados vivían a no más de 300 metros de la casa de Luciana y pasaban asiduamente por la casa ya que concurrían a un comercio que estaba ubicado enfrente a su domicilio y consultorio. El imputado restante incluso era paciente de la odontóloga y había concurrido antes a atenderse, conociendo horarios e interior del consultorio de la víctima.

El pedido de formalización destaca que, de las evidencias que cuenta Fiscalía, se sabe que una vez que los tres imputados ingresaron a la casa encontraron a Luciana en la cocina. Al verlos no presentó resistencia y “suplicó a gritos para que no le hagan nada”: los delincuentes la ultimaron de varias puñaladas, dejando el cuerpo en el consultorio odontológico donde finalmente fue encontrada.

Tras asesinarla, tomaron el dinero y salieron rápidamente del lugar. Como solo fueron a robarle el monto de dinero, dejaron su celular y una laptop porque “esos artefactos serían fácilmente localizables”, según manifestó uno de los imputados.

Uno de los cuatro imputados por este caso aseguró que nunca ingresó a la casa de la mujer y que en todo momento se mostró en contra, pero que fue obligado a ir por el resto de los hombres. Cuando se fueron del lugar tiraron la navaja que utilizaron para asesinar a la dentista en un puente poblado de Castellanos, arma que hasta hoy no se encontró.

Otro de los detenidos, en el marco de las investigaciones, aseguró que en la noche del homicidio había estado trabajando en una avícola, donde generalmente “hace changas” como cortador de pollo, algo que fue descartado por las evidencias que se encuentran en la carpeta de investigación.

Finalmente, la Fiscalía aclara: L.M.B.D.L. (Luciana) tenía 35 años de edad, madre de un hijo de 3 años, de complexión delgada y baja estatura, quien vivía sola con su hijo en el poblado de Castellanos de este departamento. La víctima mantenía un bajo perfil, se dedicaba enteramente a su profesión y a la crianza de su hijo, no poseía nueva pareja, tenía escaso contacto con sus amigas, no era usuaria compulsiva de redes sociales, no mantenía vínculos con la comunidad más allá de sus pacientes, así como tampoco presentaba hábitos de vicios, habitual vida nocturna, etc. Muy por el contrario, ser trataba, en palabras de sus familiares y allegados, de una persona sencilla, de hábitos simples, tolerante, pausada y tranquila, que era querida por todas las personas que conocía y que mayormente era muy reservada en relación a su vida personal y el relacionamiento con su familia”.

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